
Galata Kulesi – “La Canción de Cuna de Mırıldam”
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Pequeña bondad trae una gran paz.
Sobre el viaje
Narrador:
“Había una vez un pequeño niño llamado Ali que vivía en la cima de la Torre de Galata y podía hablar con el viento. En las noches de Ramadán, el viento siempre le traía noticias de la ciudad.”
Ali (con emoción):
“Hermano Viento, ¿qué has oído hoy?”
Viento (con un ligero efecto de susurro):
“Ali… Esta noche, en una calle, nadie podrá preparar la mesa de iftar. Porque todos están ocupados con sus propios problemas…”
Narrador:
“El corazón de Ali se apretó. En este mes sagrado, no pudo aceptar que una calle permaneciera oscura y silenciosa.”
Narrador:
“Ali bajó de inmediato de la torre y avisó a sus vecinos. Todos trajeron un plato, un dátil, un pan de sus casas. De repente, las calles de Galata se llenaron de platos coloridos.”
Vecinos (con voces alegres de fondo):
“¡Gracias a Ali, esta noche tenemos mesa!”
“¡Que Dios te bendiga, hijo mío!”
Narrador:
“Cuando llegó la hora del iftar, el viento recorrió la calle llevando hermosos aromas sobre las mesas. Y esa noche, la calle más solitaria de Galata se convirtió en la iftar más concurrida de la ciudad.”
Viento:
“Ali… Tu buen corazón le dio vida a esta calle.”
Narrador:
“Se dice que, desde ese día, el viento sopla un poco más dulce en la cima de la Torre de Galata… porque lleva la historia de las mesas compartidas por la gente.”
